Por: Doric Martë
Salud, Glamour y una Monja Frustrada
La salud. Ese pequeño gran tema que todos decimos que es lo más importante… justo antes de comernos otro combo XL con soda “light”, por equilibrio. Porque sí, estamos vivos, respiramos, comemos, soñamos, amamos y seguimos… pero tratamos la salud como si fuera una sugerencia opcional, como el perejil en el plato.
Yo, por ejemplo, soñaba con ser médica. O monja. (Spoiler: lo de la monja era por el outfit, lo confieso). Pero bueno, entre estetoscopios y hábitos, la vida tenía otros planes. Me arrojó —con tacones incluidos— directo a la industria creativa y cultural, donde hablar de salud a veces es casi tan tabú como decir que no vas al after.
Y sin embargo, aquí estoy. Porque aunque el glamour y las cámaras me fascinan, aprendí algo fundamental: el capital humano es el verdadero motor del espectáculo. Y si ese motor no tiene mantenimiento… ya sabemos cómo termina la película.
La creatividad ha sido mi aliada, como esa amiga que te ayuda a salir del caos con un vestido espectacular, un té de cúrcuma y un par de ideas millonarias. Me ha permitido crear riqueza, sí, pero también generar valor para el alma. (Esa parte no siempre aparece en los contratos de producción, pero debería).
Entre brillos, backstage, política, diplomacia y muchas maletas con sobrepeso —de ropa y de responsabilidades—, descubrí el poder de la comunicación no verbal. Ese lenguaje sin palabras que, si lo sabes leer, dice todo: quién eres, cómo estás… y si dormiste o te maquillaron en 15 minutos.
Y así fue como el cine entró en mi vida, como suele hacerlo todo lo importante: sin pedir permiso. El séptimo arte, con su poder visual y emocional, me sedujo. Y mientras producíamos, dirigíamos, rodábamos y solucionábamos crisis con un clip y un café frío, me di cuenta de algo: el cuerpo y la mente del crew también son parte del guion. Pero nadie los revisa hasta que se caen de cansancio.
Ahí nació ShowBiz Therapy.
Porque si hay creatividad para hacer arte, tiene que haberla también para sanar. No, no hablo de batidos con espirulina ni de retiros de silencio en el Himalaya (aunque, si se da, me apunto). Hablo de salud real, integral, holística. De esas cosas que no siempre se ven, pero que sostienen a todo el equipo. Mente, cuerpo, emociones y esa energía creativa que, si no se cuida, se apaga.
Durante años pensé que bastaba con una rutina de yoga a las 6am y un buen filtro de Instagram. Spoiler: no. La salud de verdad se cocina lento. Se habla, se respira, se cultiva. Se trata de comer bien, sí, pero también de no tragarse la angustia. De moverse, pero también de parar. De producir, pero sin quemarse. De tener brillo, sin perderse en el show.
Por eso hoy, Doric Martë —sí, la misma que pasó de soñadora en bata blanca a estratega de glamour funcional— te dice: es posible hacer de la salud un acto de estilo y poder. Soy cineasta, coach de salud, consultora, y city-hopper con una misión clara: cuidar del talento humano detrás de la industria.
He vestido artistas, diseñado colecciones, asesorado líderes y creado experiencias premium. En cada paso, he combinado lo estético con lo ético, lo bello con lo útil. No solo porque se ve bien. Sino porque sentirse bien es el verdadero lujo.
Y no, no vine a ser vista. Vine a ser inolvidable.
Porque cuando el crew está bien, el show brilla más.
🎬¿Cansado, inflamado y sobreviviendo a punta de café y aplausos?
Tal vez lo que te falta no es otra masterclass, sino una dosis de ShowBiz Therapy.
Entra aquí antes de que te apague el burnout1:
👉 www.showbiztherapy.comPorque si vas a explotar, que al menos sea de risa y no de estrés. 💥✨
Fuente de la imagen: Ilustración conceptual inspirada en los sueños de infancia de Doric Martë: entre estetoscopios, hábitos y tacones dorados. Creada con inteligencia artificial para acompañar el artículo «¿Por qué yo?», una historia real sobre vocación, reinvención y glamour terapéutico.
- Burnout: término anglosajón que define el síndrome de agotamiento físico, emocional y mental causado por estrés crónico, especialmente en contextos laborales altamente demandantes (como el tuyo, sí). No es drama, es diagnóstico. Y si no se atiende, no se disimula ni con maquillaje HD. ↩︎

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